Historia

Azul Lavanda, (haciendo negocios como) El Proyecto Lavada, fue incorporada como una Sociedad de producción Rural de Responsabilidad Limitada Mexicana el 20 de febrero de 2008. Está organizada y opera como una cooperativa, en la cual sus miembros tienen igual participación y representación en la organización estratégica y la toma de decisiones operativas.

 La sociedad rural fue establecida por 15 miembros fundadores, pequeños productores agrícolas y vecinos de la comunidad de La Colorada, en el municipio de Dolores Hidalgo, centro de México. Cada uno de los miembros fundadores contribuyó con 10,000 pesos mexicanos, aproximadamente 1,000 dólares americanos, para el capital social inicial de la cooperativa rural.

La idea de cambiar de agricultura tradicional de subsistencia a cultivos de mayor valor agregado fue presentada originalmente en 2005 a los pequeños agricultores de la zona por representantes de St. Anthony’s Alliance, una organización sin fines de lucro ubicada en Albuquerque, Nuevo México. Desde entonces la asociación ha sido el motor detrás de esta empresa rural en el centro de México.

La comunidad de La Colorada está ubicada en el centro de México, en las afueras de Dolores Hidalgo, estado de Guanajuato. En 2005, la Junta Directiva de St. Anthony’s Alliance (SAA), visitó la comunidad por primera vez, intentando brindar asesoramiento a la pequeña comunidad de 900 personas. Esta zona es una de las grandes extensiones de tierra llamadas ejidos, los cuales fueron distribuidos entre la población luego de la Revolución Mexicana. De su población, la mayoría es considerada en extrema pobreza, percibiendo un salario de menos de 10 pesos diarios. La mayoría de los hombres han migrado a los Estados Unidos, dejando a las mujeres, ancianos y niños ocupándose de la agricultura.

La palabra que viene a la mente para la supervivencia de esta comunidad es  transformación, necesitaba una manera de ser autosustentable, una nueva dirección que no transformara su estilo de vida rural mexicano. En la primavera de 2006, St. Anthony’s Alliance llegó a un acuerdo con 8 campesinos. Una de las bombas de riego utilizada para regar los cultivos había estado fuera de servicio durante varios años. SAA otorgó 15,000 dólares para comprar una nueva bomba a cambio de que los 8 campesinos pagaran una hectárea de lavanda, así como soya, y media hectárea de semilla de soya para el programa de la escuela. Semanas después de que la bomba de agua estuviera instalada y funcionando, los campesinos comenzaron a plantar maíz, frijoles, alfalfa, semillas de soya y lavanda.

¿Por qué un Proyecto de Lavandas?

La lavanda es una planta muy robusta que crece bien en climas similares a La Colorada. Es una planta con una gran esperanza de vida, que requiere poca agua, mucho sol, no precisa de fertilizantes y tiene muchos productos derivados.

Si bien se podrían haber utilizado numerosos substitutos o complementos del cultivo tradicional como es el maíz y los frijoles, la elección de la lavanda fue favorecida debido a diversas características únicas de la planta en si y sus potenciales mercados. La lavanda es un cultivo muy fuerte, menos proclive a contraer plagas que otras plantas, y muy apto para el tipo de suelo, clima y altitud propio de La Colorada.

Existe también un mercado creciente en México para productos de aromaterapia, tales como aquellos derivados de la lavanda y actualmente no hay grandes productores de la misma en este país. Sumado a esto, cerca de La Colorada se encuentra la ciudad de San Miguel de Allende, un centro turístico de renombre y ciudad colonial con hoteles, boutiques y una comunidad de extranjeros, representando un mercado natural para productos de lavanda.

Una vez que el grupo de campesinos que formaron el Proyecto Lavanda plantaron y cuidaron una hectárea de plantas de lavanda, y estaban listos para su primera cosecha en el otoño de 2007, un grupo de mujeres de la comunidad, ya entrenadas en las bases de la preparación del jabón, estaban listas para hacer jabones con aceite de lavanda, loción para manos y otros  productos terapéuticos aromáticos. Estaban también listas para venderlos en los mercados ya identificados de San Miguel, otros lugares del estado de Guanajuato, y pronto en todo México.

La Cooperativa del Proyecto Lavanda y sus unidades operativas

Nuestro proyecto fue inicialmente subvencionado por Stephen Tryon, de Overstock.com, quien donó generosamente un fondo “semilla”. En febrero de 2006, Teresa Balomb, parte integrante del consejo directivo de SAA, concurrió a la segunda conferencia anual de lavanda en Fredericksburg, Texas. Allí, Teresa (conocida como “Tes”), conoce a otra Teresa, Al y Peggy Armstrong, miembros de la Granja de Lavanda Valley View, de Buhl, Idaho. Estos le ofrecieron capacitar un pasante, un campesino de La Colorada para enseñarle todo acerca del cultivo de lavanda. Con su ayuda, se le concedió a Aucencio Domenzain Martínez, nativo de La Colorada, una visa temporaria de verano para trabajar y aprender todo acerca de la lavanda.

Aucencio, de naturaleza emprendedora, regresó de Idaho con mucha energía. Con escaso entrenamiento formal en computación y negocios, escribió un manual en español acerca de “El cultivo de la lavanda y sus múltiples usos”. SAA publicó este manual en forma de cuadernillo. Pero la historia no termina ahí. Armado de un volante y como buen emprendedor, pidió asistencia al Programa de Incubadoras de negocios de la Universidad Técnica de Guanajuato Norte (UTNG) para comenzar un pequeño negocio. Su pedido fue escuchado y comenzó a  trabajar en el diseño de un plan de negocios, bajo la supervisión de Andrés Casillas Barajas y su personal. En ese momento se creó una entidad legal en México, Azul Lavanda SPR de R.L.

En agosto de 2007, la UTGN presentó a Azul Lavanda, el Proyecto Lavanda, como uno de los casos modelo de la Universidad. Se le brindó a Azul Lavanda apoyo técnico para comenzar su proyecto, diseño de logotipo, apoyo tecnológico y legal, ayuda en la localización de mercados locales para productos e insumos. A la fecha, Azul Lavanda ha confirmado su constitución laboral y sus estatutos, los cuales detallan cómo los miembros interactúan y distribuyen los beneficios de la nueva compañía. La UTGN continúa brindando apoyo técnico, pero ya no financiero. Fue también Aucencio quien solicitó al Presidente de Dolores Hidalgo un apoyo financiero y éste le concedió un destacable apoyo de 70/30 a Azul Lavanda. SAA pagó el 30%. Este fondo le dio a Azul Lavanda la oportunidad de adquirir un nuevo sistema de riego por goteo, un depósito para la cosecha, un espacio para la reproducción de plantas y un sistema de destilación para extraer el valioso aceite de lavanda.

En 2008, la constitución de la empresa social en una entidad rural permitió a los campesinos y la gente de la comunidad que ya trabajaban para el Proyecto Lavanda, organizarse formalmente bajo el paraguas de una cooperativa rural, con la dirección de su concejo administrativo. Los socios de la cooperativa y los miembros de la comunidad que ya se encontraban participando en esta sociedad rural se ubican en tres unidades operativas interconectadas:

Las actividades de esta unidad, llevadas a cabo por siete campesinos que son a su vez socios en la cooperativa, involucran la siembra, cosecha, destilación y secado de la lavanda. Trabajan en la tierra y también en las zonas de destilación y secado, anexas a los campos de lavanda, allí preparan el suministro de aceite de lavanda u hojas frescas para la producción de jabones y preparación de ramas a cargo de otras unidades. Los campesinos de este grupo son también responsables del cuidado de las plantas de semillero, de replantar y asegurarse de que el suministro de ramas y flores de lavanda estén listos cuando las demás unidades lo necesiten.

Manufactura de jabones. Este segmento representa el  corazón del negocio y es el más cercano al mercado y los consumidores. Siete mujeres de la comunidad, una de las cuales ejerce la función de supervisora, constituye esta unidad. Fabrican jabones de lavanda y productos relacionados.

Unidad de costura. Un grupo de siete mujeres, una de ellas supervisora, están encargadas de cortar, ensamblar y coser el material textil para la producción de cojines, bolsitas, mandiles y bolsas. Algunos de estos productos están bordados con flores púrpuras y tallos verdes. Varios de los productos cosidos en esta unidad, como las bolsitas, cojines y cojines para el cuello, están rellenos de trozos de flores de lavanda seca y se comercializan en hoteles de lujo o boutiques especializadas.

El Proyecto Lavanda: Un modelo de empresa social

El caso de la cooperativa del Proyecto Lavanda presenta un modelo de negocios típico de una empresa social. Sus múltiples objetivos persiguen el beneficio económico para sus socios comerciales, y el beneficio social para los miembros de la cooperativa, los empleados y toda la comunidad donde la cooperativa se encuentra.

Esta cooperativa rural procesa productos agrícolas y los convierte en bienes de valor agregado para generar mayores ingresos para los campesinos participantes, mejorar el capital humano, satisfacer las necesidades de mercado de sus compradores, generar nuevos empleos a través de la ampliación de actividades y, en general, beneficiar a la comunidad a través del efecto derrame creado por la nueva empresa.

Si bien la meta económica que persigue la cooperativa a través de sus manufacturas y servicios es necesaria y justificable por su propia existencia, coexiste con otros objetivos más altruistas y de índole social: crear oportunidades laborales para los miembros de la comunidad que tendrían menos alternativas laborales (o ninguna) en las condiciones y circunstancias en que se encuentran. El crear nuevas oportunidades para la gente que vive en comunidades rurales empobrecidas y aisladas, implica aprender un nuevo oficio, realizar un producto novedoso, vender este producto en los mercados y relacionarse con consumidores de esos productos en ciudades y pueblos alejados de sus propias comunidades.

Algunos ejemplos de servicios sociales para la comunidad que provee el Proyecto Lavanda incluyen el financiamiento del transporte de enfermos de la comunidad a los hospitales o clínicas de la ciudad, cobertura parcial o total de medicamentos recetados que no cubre el seguro de salud gubernamental. Comidas gratis (si fueran necesarias o requeridas) para los vecinos con menos recursos de la comunidad.